As coplas cantadas por comparsas e “rondallas” en determinadas datas, así como as que se interpretaban nas festas dos maios, tamén eran obxecto dun seguimento estrito por parte das autoridades. As letras debían presentarse a censura previa nas dependencias do Ministerio de Información e Turismo. As críticas permitidas non debían rebordar os motivos anecdóticos se querían lograr autorización. O habitual era que fosen autorizadas, pois poucas eran as que se atrevían ir máis alá do que a experiencia aconsellaba, aínda que á hora de cantalas podían tentar variar as letras segundo as circunstancias.
O delegado local de Cambados remitía á delegación provincial para ser visada (18-2-1955) a copla “Vivan os vellos” que, ao seu xuízo, “no atenta contra la moral y buenas costumbres, así como tampoco contra personas determinadas”, como dixemos, era o acostumado. En ocasións, algúns grupos resistíanse a facilitar as letras aos delegados locais; o antes citado de Cambados comunicaba polas mesmas datas que os denominados “Dedicatoria a Galicia”, de San Miguel de Deiro, e “La Tranca”, de Xil (Meaño), entorpeceran a súa función e pedía se tomasen medidas.
Nalgunha ocasión, as cousas sucedían doutro xeito: o 16 de febreiro de 1955, a inspección de publicacións denegou integramente a copla titulada “Los egoístas del cuerno”, que presentara o veciño da vila cambadesa Hermenegildo Millán. Comunican a decisión á comandancia da Guardia Civil para que lle fixesen entrega da resolución ao interesado. A utilización desta canle policial tiña unha evidente compoñente de intimidación e advertencia sobre a gravidade do feito.
Os motivos da censura estaban relacionados cun conflito mariñeiro no que estiveran implicados armadores e regateiras pola venda de xurelos. O réxime non podía tolerar que se publicitasen este tipo de enfrontamentos e moito menos que aos “amos” lles saíse “el tiro por la culata”. O sucedido cóntase na copla censurada que transcribimos a continuación:
Hoy hablamos del jurel / del pequeño y del grandón
el pequeño es “piroli” / el jurel grande es “moscón”.
En Cambados sucedió “ lo que vamos a contar:
pongan el oído atento / que vamos a comenzar.
Un barco salió del puerto, / -no sé si de los primeros-
hábil el patrón de pesca, / expertos los marineros.
La suerte los acompaña / y tomaron varias cestas
de “moscones y mosconas” / que a comprar fueron las “pescas”
Las “pescas” son vendedoras / que venden en el mercado
o bien van por las aldeas / buscando el pan bien ganado.
La parte de los marinos / en la Lonja se vendió,
pero a los señores amos / el precio no les gustó
Las regateiras se ponen / furiosas, y con razón,
viendo que los amos paran / la venta de su “moscón”.
Los aventureros sueñan, / sueñan con ir a la luna.
Los amos con sus jureles, / soñaron con la fortuna.
Cargaron carros y coches / y salen a toda prisa
-Esto es un caso serio / y no lo tomen a risa.
Un pregón en bicicleta / tocando el cuerno salió.
Recorriendo las aldeas / el contorno alborotó.
Salieron los aldeanos / a las puertas alarmados
suponiendo que la guerra / les declaraba Cambados.
El pregonero del cuerno / iba diciendo: ¡Atención!
Que hoy vamos a regalar / el jurel tipo “moscón”.
Los aldeanos se curan / del susto que habían tomado
pues pensaban que otra guerra / ya se había declarado.
Ponen albarda a la burra / compran sal para salar
los “moscones” que suponen / les vienen a regalar.
Al llegar los vendedores / con el jurel mareado
(que se mareó del susto / que en el viaje ha tomado)
se disponen a vender / pero el labrador se para
y guiñando el ojo dice / - “La cosa no es regalada”
Los moscones, amoscados, / dicen - ¡Ya estamos sin vida,
si no nos meten en sal / seremos cosa podrida.
Los aldeanos no compran / el jurel ya huele mal
y los amos ya barruntan / la pérdida garrafal
Los moscones se marean / ya cansados de trotar
y al fin los venden a un precio / que más vale silenciar.
Unos dicen a tres “chicas” / otros a tres “patacones”
los amos lloran la suerte / que tuvieron sus moscones.
Las regateiras se enojan / pero más tarde se rieron
cuando este funesto caso / en las aldeas supieron
Si vuelven a las aldeas / no vayan tocando el cuerno
más vale vayan tocarlo / a las puertas del infierno.
No vengan tocando el cuerno / que nos pueden asustar
Ni moscones ni mosconas / les habemos de comprar.
Que vengan las regateiras / que a ellas les compraremos
y a los amos egoístas / ni a las puertas los queremos.
Los del equipo del cuerno / tuvieron que comprender
que los que todo lo quieren / todo lo pueden perder.
En eso de compra-venta, / donde las toman las dan
dejen que las regateiras / defiendan también su pan.
Los moscones se pudrieron / y fueron cosa barata
y a los amos les salió / el tiro por la culata.
Fondo: Arquivo Dixital de Galicia. AHPPO. Delegación MIT.

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